Muchas veces comenzamos a pensar en cómo se hacían anteriormente las cosas y pensamos cómo vivía antes la gente. Por supuesto, que desde que se inventaron los medios de comunicación se descubrió la forma de acceder a las personas y persuadirlos de realizar lo que la empresa buscara.
Era una forma de realizar negocios totalmente distinta y pasiva donde las personas estaban ahí en eso que llaman mercado, y las empresas simplemente publicitaban sus productos y servicios a ese público que los esperaba. Pero así como cuando surgió la televisión y otros medios, Internet nos ha llevado a entender que la forma de trabajar ha cambiado, y no solo para las personas sino para las empresas.
Ahora el mercado es totalmente activo y busca información a través de la red, bien sea para comprar algo, vender, alquilar o simplemente obtener alguna información. Es así como vemos el auge de las redes sociales como una forma proactiva y dinámica para interactuar y conseguir lo que buscamos, de instruirnos, de negociar, y de muchas cosas más.
Por ahí leía una nota que decía que ya el mercadeo tradicional tendería a desaparecer, pero si lo vemos objetivamente, nunca desaparecerá simplemente se transformará a una nueva forma más integral de mercadeo, donde no sólo llamas a las personas a conocerte pasivamente sino que interactúas con ellos directamente y conoces sus necesidades de primera mano, así como sus percepciones sobre tu negocio.
Un filósofo griego llamado Heráclito afirmaba que “el fundamento de todo está en el cambio incesante. El ente deviene, que todo se transforma en un proceso de continuo nacimiento y destrucción al que nada escapa”(1). Si tomamos esto como nuestra premisa, veremos como todo este proceso de adaptación a las nuevas formas de interactuar y ver las cosas, son simplemente la transformación que vive el mundo con el devenir de las nuevas tecnologías que nos hacen cambiar nuestra forma de pensar.
Entonces, veamos a Internet como la etapa de florecimiento para entrar en la nueva era de la información con un pensamiento libre que nos ayude a recobrar la interactividad que puede haberse perdido por nuestro estilo de vida dinámico y ajetreado.
Entendamos que a pesar de que tenemos grabado en nuestros cerebros que hay formas en las que se hacen las cosas, debemos adaptarnos a un nuevo mundo que vive en un constante cambio.
«Nada es permanente a excepción del cambio”. (Heráclito, Filósofo Griego)

Deja una respuesta