Decisión: la palabra del 2026


Empezamos el año y, con él, llegan las metas que queremos plantearnos para nuestro crecimiento personal y profesional. Buscamos herramientas que nos ayuden a definir objetivos, establecer tiempos, identificar qué nos falta y aplicar todas esas teorías de planificación que prometen orden y resultados.

Pero al final del año suele pasar lo mismo.
Los kilos que dijimos que perderíamos siguen ahí —o incluso se suman algunos más—, el curso que juramos terminar quedó a medias y esos famosos 10.000 pasos diarios nunca se volvieron hábito. Entonces aparece la pregunta incómoda: ¿por qué no logro lo que me propongo?

La respuesta es simple, aunque no siempre fácil de aceptar:
la planificación sin acción es solo un dibujo bonito.

¿Y qué es la acción?
Es tomar la decisión de hacer lo que sabemos que debemos hacer, incluso cuando no apetece. Muchas personas no se cuidan, comen mal, postergan su talento o hacen su trabajo en piloto automático… hasta que llega un punto de quiebre. Entonces dicen: esto no me va a afectar más, voy a hacer dieta, voy al gym, voy a tomarme en serio lo que hago.

Pero si lo piensas bien, todo se reduce a lo mismo: tomar la decisión de avanzar.

No necesitas esperar una crisis para cambiar. No hace falta tocar fondo. Basta con hacer una lista honesta de tus prioridades, darles forma con expectativas reales y, a partir de ahí, empezar a decidir todos los días.

Decidir decirle que no a ese helado que tanto provoca.
Decidir meterte de lleno en ese emprendimiento que sueñas ver crecer.
Decidir cuidarte, insistir, volver a intentar.

Porque avanzar no es magia, es constancia.
Y la constancia empieza con una decisión.

Así que escribe, planifica… y decídete.
El 2026 ya empezó.

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