Del scroll al pensamiento crítico: recuperar el poder de leer


Hace unos días, paseando por las redes sociales, encontré un post de un desconocido que afirmaba que leer ya no era necesario. Según él, en esta nueva era llena de videos cortos que atrapan la atención con información poco relevante, leer es una acción que quedó para los abuelos: algo obsoleto, carente de emoción.

La rapidez del mundo actual hace que sentarnos a leer un libro, un artículo o una noticia sea, en sí mismo, un acto de rebeldía frente al sistema. Y vaya sistema al que nos enfrentamos. Hoy, cualquier persona con un celular puede convertirse en “reportero” por el simple hecho de estar en el lugar y momento precisos, con una cámara a mano.

La verificación de las fuentes —para determinar si lo que se dice en ese video es cierto o solo una inferencia improvisada— prácticamente ha desaparecido. Incluso periodistas con larga trayectoria han caído en el error de difundir información sin corroborar su veracidad.

¿Y qué ocurre cuando tomamos un video, lo reducimos a su mínima expresión y lo sacamos de contexto? Surge una noticia amarillista que genera miles de vistas, pero que desinforma por completo. Ni hablar de los videos creados por IA, capaces de poner cualquier tema sobre la mesa sin fundamento alguno y de dañar reputaciones en segundos.

Para que podamos leer, antes debe existir alguien que haya escrito: que haya pensado, investigado y verificado lo que desea transmitir. Escribir exige más que sacar un celular y grabar: requiere tiempo, análisis y claridad. Al escribir, uno se ve obligado a ser específico; invita a reflexionar y a confrontar ideas.

Si leyéramos más, tendríamos mejores argumentos, más pensamiento crítico y probablemente más coherencia al opinar. Dejarnos llevar por las “tendencias” y creer que sabemos de un tema solo porque lo vimos en Instagram es, simplemente, renunciar al análisis.

Vivimos en una época en la que la información abunda, pero el análisis escasea. Y ese vacío abre una puerta gigantesca a la manipulación mediática, donde muchos se limitan a subirse a la ola sin cuestionar hacia dónde los llevan.

Si leyeras más y “scrollearas” menos, podrías debatir con fundamentos más sólidos que la opinión de un influencer. Si leyeras más, comprenderías el mundo desde nuevas perspectivas y podrías imaginar soluciones reales a los problemas actuales.

Si leyeras más, tu mente se mantendría más activa, tu memoria se fortalecería y estarías más presente, en lugar de quedar atrapado en el limbo de una red social. Quienes escribimos sabemos que la comunicación humana mejora cuando se piensa antes de hablar. Escribir es plasmar ideas que perduran en el tiempo.

Leer no es un lujo del pasado, es una necesidad del presente. Tal vez, en un mundo donde todos hablan, los que leen son los que realmente piensan.

“La lectura es una protesta contra las insuficiencias de la vida.”

Mario Vargas Llosa

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