Siempre he pensado que el venezolano es luchador, a pesar de lo que puedan decir. No por flojos tuvimos grandes libertadores de todo el continente, que guiaron batallas en toda la región. Esa sangre que corre por nuestras venas nos da el ímpetu de luchar por nuestra libertad.
Eso que llevamos dentro, esas ganas de cada día ser mejor, es lo que necesitamos recuperar en estos momentos. Hace unos días hubo una gran controversia con un periodista que le pedía a los venezolanos que cambiaran su manera de hablar sobre Venezuela. Él comentaba las terribles expresiones que se utilizaban para describir nuestra realidad.
Nos hemos vuelto críticos extremos de todo lo que somos, hacemos y decimos, dejándonos llevar por los impulsos, sin darnos cuenta de lo mucho que eso daña a nuestra nacionalidad. Las palabras definitivamente hacen que las cosas se den, avancen o retrocedan.

Y me pregunto ¿qué pasaría si cada uno de nosotros habláramos bien del país? ¿Te atreves a hacer la prueba? ¿lo has hecho con tu vida? Te invito a hacer una prueba, en un día piensa en las cosas positivas que ves de Venezuela, sin comparar, sin juzgar, sólo como un niño que ve lo que le gusta y con eso se queda.
Comienzo yo, para mi Venezuela es un país con gente amable, solidaria, honesta, trabajadora, creativa, innovadora, que necesitaba salir porque somos tan talentosos que el mundo necesitaba de nosotros para aprender de nuestra forma de adaptarnos a las situaciones más difíciles, y surgir de ellas. Admirar nuestra sonrisa cuando vemos el tricolor y escuchamos alguna canción que nos llena el corazón.
Si cambiamos las palabras con las que nos referimos a nuestro país, y empezamos a ver en positivo ¿podríamos cambiar nuestra visión? Porque en vez de pensar en lo mal que está, no nos dedicamos a ver qué hay bueno, o cuáles pueden ser las soluciones a esos problemas. Las cosas dependen de nosotros, de más nadie, así que nos toca a cada uno cambiar desde donde nos encontramos.
Vamos a recuperar las buenas costumbres, la alegría y la creatividad que nos caracteriza, siempre con buen humor. Utilicemos las redes y diferentes espacios para volver a respetar los semáforos, las leyes de tránsito, ceder el asiento a los mayores o embarazadas, a mantener limpio el transporte público, recoger la basura y tirarla en su lugar.
Busquemos ser buenos ciudadanos, para tener el país que todos queremos.

Deja un comentario