Cuando te pones nostálgica y comienzas a ver un poco tu vida en retrospectiva, puedes darte cuenta de todas las cosas que te caracterizan. En mi caso, desde muy niña comencé a escribir todo aquello que era importante para mí en cada etapa. A los 11 años comencé a escribir en un pequeño diario, que me regalaron de cumpleaños, las cosas importantes que sólo yo podía saber, y no porque fueran cosas malas, sino porque me ayudaban a expresar lo que no podía a otras personas.
Así comenzó mi vida de escritora por así decirlo, y hoy me doy cuenta de las razones que me llevaron a ello:
1. Tu memoria se mantiene en el tiempo
Mis escritos de niña cuentan historias sorprendentes de los chicos que me gustaban, pero que sólo era un enamoramiento idílico, porque ninguno de ellos llegó tan siquiera a imaginar todo lo que pasaba por mi mente. Leer hoy en día todos esos textos me llevan a momentos maravillosos donde mi imaginación de preadolescente me llenaba de ilusiones increíbles.
Cuando plasmas en blanco y negro tus recuerdos permanecen en el tiempo, y puedes volver a ellos cada vez que lo desees, y no sólo tú, quienes quieran saber más sobre tu vida.
2. La fechas significativas se hacen más relevantes
Cuando tienes un hijo sabes a qué edad comenzó a gatear, caminar, comer sólidos. Muchas veces nosotros no sabemos o no recordamos momentos muy importantes de nuestras vidas, puede ser porque no hubo foto, o porque nadie te contó luego que eso había pasado. Llevar un diario de cada día te permite tener en cuenta fechas que quedan en el olvido una vez que creces y pasan los años.
3. El cambio es la única constante
Un filósofo decía que no nos bañamos dos veces en el mismo río, porque el agua fluye constantemente. De acuerdo a este razonamiento lo que vivimos a los 20 no lo veremos de la misma manera a los 40, el poder ver nuestra vida a través de los años puede ayudarnos a conocernos mejor, a saber qué cosas hemos cambiado y cómo hemos crecido o no.
4. Darte a conocer tal y como eres
En algún momento alguien me dijo si escribes es para que alguien lo lea, y ciertamente es así. Sin embargo, es tan revelador leer-te que te ayuda a conocerte. Puede que no puedas expresar tus sentimientos ante una persona o grupo, pero si lo escribes podrás analizar mejor lo que quieres decir, tendrás más tiempo para borrar y reescribir.
La hoja en blanco es tu mejor amiga, porque no te juzgará, ni te va a interrumpir, sólo va a esperar a que tu coloques en ella todo aquello que quieres decir bueno, malo o normal. Es una especie de catarsis que te relaja de eso que llevas dentro y que no sabes a quién decirle.
Te invito a escribir, porque siempre habrá alguien que te quiera leer, así seas tu mismo.

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