Cuando Andrés comenzó a decir sus primeras palabras nos sentimos felices, porque a diferencia de Guille, tardó un poco más en hablar. Poco a poco comenzamos a entenderlo y cada vez más claro. Sin embargo, ya con tres años todavía estamos enseñándole a pronunciar mejor las palabras.
Una de sus cosas es que todas las C y R las cambia por P. Es así como nos dice que el carro va «papidísimo», o mamá quiero irme a la «pasa», o pásame la puchara. Estamos empezando una cruzada contra la P, y buscando pronunciar correctamente todas las palabras.

Todos en casa estamos en la misma onda, así que hasta Guille busca corregirlo. Y lo cómico es que él sabe que lo dice mal y lo hace a propósito. Ya después corrige lo que dice y se ríe con su picardía particular.
Es impresionante todo lo que los padres debemos hacer y aprender para guiar a nuestros hijos, y me parece muy importante que dirijamos nuestra atención hacia esos pequeños detalles que pueden parecer graciosos al principio pero que pueden más adelante pasar factura.
Mi chiquito ya está entablando conversaciones, pero no creas que con todo el mundo. La timidez lo embarga cuando se trata de hablar con gente a la que no le tiene confianza, pero poco a poco estamos trabajando en eso también.

Deja un comentario