Estos días han sido difíciles para los niños, sobre todo porque no encuentran explicación de porqué deben quedarse en casa y dejar de ver a su amigos. Guille luego de semana santa me dice ¿ya mañana voy al colegio? y la respuesta fue no, seguidamente vino y ¿por qué?.
Ahí empezó el dilema, sobre qué tanto contarle para no estresarlo y que entendiera a sus 5 años la situación que enfrenta el país por estos días. Guille la gente está protestando porque quieren un cambio, y en eso, el 19 abril, su papá se viste con su gorra tricolor y va saliendo a marchar. ¿marchar?
Si Guille la gente sale a la calle a caminar para protestar por un cambio. Que bueno mamá, a mi me gustaría ir. No Guille los niños no pueden ir porque puede ser peligroso, es mejor que nos quedemos en casa.
Pero el nerviosismo de los días hace que cuando estoy viendo algún video, venga la curiosidad y se acerque a ver qué estoy viendo. Y ¡pum!, ahí está la imagen de las bombas lacrimógenas que aparecen ante los ojos inocentes de Guille. Mamá ¿Qué pasa ahí? ¿Esas son bombas?
Y que decir, si Guille son bombas. Mami, pero porque le tiran bombas a la gente que protesta. Que difícil pregunta en estos tiempos. Bueno Guille ellos quieren que la gente se vaya a su casa porque tienen muchos días protestando, no pude más que decirle. Mami, sabes, si yo estuviera ahí me parara enfrente de esos policías y les dijera ¡dejen de tirar bombas! y si puedo yo también le tiro una.
Sentí en sus palabras un poco de la euforia que seguramente sienten todos los jóvenes venezolanos que hoy están en las calles luchando por una Venezuela mejor, donde surgir, donde vivir sin miedo y donde trabajar. Se me hinchó el corazón venezolano, porque aunque sé que él está pequeño, a su corta edad entiende que protestar es una manera de hacerse sentir y lograr defender sus derechos.
Hoy siento que todos esos jóvenes que están empezando a vivir y que están en las primeras filas de todas estas protestas, merecen respuestas y no balas, bombas y hasta metras. Todos los días le pido a Dios que los proteja, porque sé que cada uno de ellos tiene una madre que les echa la bendición tratando de ponerles un manto especial para que vuelvan con bien a la casa.
Mi corazón esta triste por las vidas que se han perdido en esta lucha, y sólo pido a Dios, que quienes se encuentran hoy en el poder entiendan que lo que tratan de mantener no puede ser a costa de vidas de venezolanos que imploran y piden libertad.
Yo desde mi trinchera, seguiré educando a mis hijos en valores, derechos y virtudes que los lleve a levantar su voz cuando sea necesario.
Dios bendice a Venezuela y ayúdanos en estos días tan duros.


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