En estos días me he quedado impresionada cuando hablando con una vecina me contaba la «manera» en que estaba enfrentando la adolescencia de su hija de 13 años, y como ella tenía que mantener un «estatus» de artículos de moda para que a su hija no la sacaran de los grupos del colegio.
Según ella, yo tenía que irme «acostumbrando» a que cuando mis hijos llegaran a la adolescencia tendría que hacer lo mismo, comprando videojuegos, celulares, entre otros artículos para que los «pobres» no fueran desterrados de los grupos sociales. Es que el bullying en estos tiempos es muy fuerte y por eso hay que protegerlos haciendo esas cosas, me decía.

Yo me puse a pensar ¿realmente nosotros los padres debemos seguir el juego de la moda para que a nuestros hijos no los saquen de sus grupos?. Para mi siempre ha existido el famoso bullying, ahora con un nombre más fancy. Y la verdad es que para mi lo importante no es enseñarle a nuestros niños que tener y acumular las últimas tendencias en cosas nos dará la aceptación, amistad o amor de alguna persona.
Creo que nuestra responsabilidad está en criar niños y adolescentes lo suficientemente fuertes de carácter, para que entiendan realmente que el valor de la vida está en ayudar a los demás, en destacarse en las cosas que haces siempre sirviendo a tu familia, comunidad o tu país para que todo lo que hagas sirva como un legado para próximas generaciones.
Hacer el bien sin mirar a quien, definitivamente es mi frase favorita. Y así es como estoy educando a mis hijos. Además de darles herramientas para que sepan que pueden llegar hasta donde se lo propongan, que si deben defenderse sepan cómo hacerlo, que no se queden callados cuando de dar su opinión se trata.
En mi opinión, muchos de nosotros los padres trasladamos ciertos miedos o complejos que vivimos en nuestra infancia, y es ahí donde salen los mejor ponte a dieta para que no te llamen gorda, cómprate el último celular de marca para que puedas entrar en un grupo, usa lentes de contacto para que no te llamen nerd, y de ahí una larga lista.
Yo siempre evaluando lo que he vivido sólo pienso en que mis hijos son personas diferentes a mi y no van a vivir lo mismo que yo, ni que así lo quiera. Y si algo he aplicado en estos casi 6 años de ser madre es más bien darle herramientas para que aquello que de lo que yo sentía miedo, ellos no lo tengan.
Que si en algún momento me faltó información, pues yo quiero darles toda la que esté a mi alcance darles. Que el valor de la familia y de los amigos está por encima de las cosas materiales. Que siempre debemos dar a quien más lo necesite, y ayudar en la medida de nuestras posibilidades.
Pienso que en la medida que cada uno de nosotros deje de darle tanta importancia a las cosas materiales y empecemos a darle más valor a la familia, a los valores, acercándonos cada vez a Dios y siendo mejores seres humanos, estaremos evitando grandes tragedias que vemos hoy en día todo por buscar tener más y más poder y bienes materiales.


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