Descubriendo a mi abuelo Narciso Parte II


Siguiendo con la historia de mi abuelo contada por mi mamá, aquí les va.

Mi padre era un señor, un gran hombre Parte II (Autor: Luisa Aldana)

Desde niño quedó huérfano, tuvo que afrontar la vida al lado de su hermana de quien nunca se separó. Trabajó en distintos quehaceres en busca del sustento económico, sin despegarse de los buenos principios que con ejemplo y esfuerzo había inculcado su madre, la honradez, responsabilidad, la moral y la seriedad en sus actos.

No era un príncipe, pero actuaba conservando siempre  las buenas costumbres, la pulcritud tanto personal como en sus actos, sus gustos muy exquisitos, por las cosas buenas, en su casa tenía muebles de estilo cosa que exhibió cuando contrajo matrimonio con la Srta. Belén de Jesús Gil Brant.

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Esmerándose en los preparativos de su boda que al decir del Teniente R. Oviedo fue todo un acontecimiento en esa época al que él siendo muy niño asistió con su madre. Desde la elaboración de las tarjetas de invitación que fueron pasando a las familias más honorables del pueblo para la boda.

Desde celebración de la unión hasta la el arreglo del hogar que compartiría con su amada esposa, decorada por un pintor alemán, con muebles de estilo, vajillas finas importadas y sobre todo con el mayor afecto de sus parientes que acogía con cariño.

Luego de la boda, ya establecidos en su residencia familiar, envía tarjeta a sus amistades ofreciéndose en su nuevo estado, como era la costumbre entre las familias de la época. No se hacía por pedantería sino porque eran formalidades o modales que la sociedad practicaba, siguiendo las costumbres europeas, especialmente de España.

Fue celoso concretamente en el cumplimiento de los principios morales, de honradez y de amor al trabajo, así condujo a su familia, incluyendo parientes afines. Con su ejemplo y enseñanzas que le merecieron el respeto de todos, tanto dentro del hogar como fuera de él, puesto que fue parte muy activa en el conglomerado social.

Lo que corrobora Luis Calvete cuando afirma que él tenía tres personas a quienes respetaba mucho, Don P. Figueroa, Don Nery Arias y Don Narciso Aldana, aunque también respetaba a los demás, por ellos sentía mayor respeto.

Continuará…

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