Andrés es un niño súper independiente, todo el mundo se queda perplejo al ver la facilidad con la que hace las cosas y aún no cumple sus 2 años. Claro, el ejemplo que su hermano le da es de actividad al 100% todo el día. Pero cuando se trata de lo que él quiere, agárrense porque el niño se las trae.
Vamos en el carro y apenas me volteo a manejar, Andrés se quita la parte de arriba del cinturón de seguridad y se inclina al asiento de adelante a jugar y ver la vista por la ventana. Comienza la lucha de poder: Yo: Andrés ponte el cinturón AI: NO BIS…BIS…BIS Finalmente, no se lo pone.
Guillermo al ver que todos los días es el mismo tema, me dice un día, tranquila mamá yo hablo con él. Guille: Andrés ponte el cinturón como te dice mamá, anda hazle caso – AI: NO, Guille: Anda Andrés, mira si te pones el cinturón mamá te da chocolate… Mi cara… de bueno se lo daré… Andrés: Late? … Guille: Si, Chocolate, pero sólo si te pones el cinturón… Andrés: (Pensativo) comienza a ponerse el cinturón… Guille: Viste mamá sólo tienes que hablarle con paciencia.
Otro tema son los suéter. Andrés odia literalmente los sueter, y si lo pide es porque realmente se muere de frío. Cada día para el colegio, especialmente en estas fechas, es una lucha para ponérselo, pero él simplemente dice NO.
Me he dado cuenta que a pesar de su corta edad tiene bien claro lo que quiere. Hace unas semanas peleaba con él para que comiera frutas, a la semana siguiente se comía 2 platos de patilla y pedía más. Todo depende de lo que él quiera nada más.
Bueno, yo sólo espero que podamos canalizar ese carácter para que sea un niño de bien.


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