21/11/2016 Saliendo de la clase de música me detiene la chica y me dice, ya va tengo que darle algo. Revisa su bolsillo y que tal, es el diente de Guille que se había caído. La felicidad de Guille no era normal, finalmente había llegado el día en que se le cayó su primer diente. Por supuesto, le pregunté cómo fue que sucedió y ahí empezó la historia.
Mamá yo estaba cantando muy pero muy fuerte, cuando sentí que algo me cayó en la parte de adelante de mi boca. Me paré y me saqué el diente. Por supuesto que le dije a mi maestra que se me había caído el diente y ella me lo guardó para que no lo perdiera y se lo diera al ratón Pérez.
Cuando veníamos de regreso a la casa, estaba empeñado en que se lo diera para que lo guardara. Le dije te lo doy en la casa. Llegamos y se lo di con toda su insistencia. Carlos había llegado temprano, y apenas abrí la puerta corrió con su diente en la mano a contarle a su papá. ¡Papá, se me cayó el diente!
Lo pusimos en una bolsita pequeñita y de una vez directo a la almohada. Me dijo mamá yo quiero que el Ratón Pérez me traiga una moneda de mil dólares. Le dije pero eso no existe Guille, bueno, entonces de menos pero que sea una moneda.
Esta mañana cuando despertó, se encontró 4 monedas en la bolsita. Mamá, preguntó: ¿Por qué el ratón Perez me trajo 4 monedas si sólo se me cayó un diente? Le dije, bueno, tal vez se equivocó y puso 4, pero lo bueno es que vino a buscar tu diente. Sí, Mami, y ahora va a hacer un collar con mis dientes.
Que bonito ver que mi niño se hace grande, y que esta etapa la ha tomado de manera muy natural, cero miedo y con la mayor emoción de saber que está creciendo.


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