Hace poco me puse a pensar en que a nosotras las mamás deberían darnos todos los días un premio por las miles de cosas que hacemos, y otro por cómo podemos administrar tan bien el tiempo para hacer todo lo que nos toca.
Un día normal para mi puede ser pararme a las 5:00AM hacer desayuno, almuerzo y loncheras de los tres niñitos (Si 3, porque Carlitos también cuenta). A las 6:15AM estoy parando a los niños para que desayunen antes de salir, eso implica, repetir unas mil veces Guille come, Guille come… Bis
Luego viene repetir otras mil veces: ¡Guille cambiate! mientras estoy cambiándole los pañales a Andrés y poniéndole el uniforme. En eso recuerdo que no he hecho el bolso de Andrés, corro a meter la muda de ropa y los pañales para el día, más la lonchera.
7:00AM empiezo la ronda de ¡Vamos! sacarlos es casi una tarea titánica entre el ¡Ya va! de Guille y Andrés apurándolo diciéndole ¡vamos! De él si no me puedo quejar me ayuda a sacar a la gente, no le gusta estar mucho tiempo en la casa.
Llevo a los niños y ya a las 8 terminó la primera faena. Llegó la hora de hacer ejercicio, termino y comienzo a trabajar. Pero el reloj no tiene piedad de mi, y apenas me descuido son las 12, salgo corriendo a cambiarme y a literalmente atragantarme el almuerzo para salir de nuevo a buscar a los niños.
Listo, entregado en las tareas dirigidas vuelvo al tema del trabajo. Pero ahí no termina ahora vienen las actividades extracurriculares, de las que a veces me quejo, pero que me parecen geniales para ellos. En esa esperadera aprovecho de hacer mercado, ir a la farmacia, llevar la ropa a la tintorería, comprar algún regalo, en fin cualquier cosa que me quede pendiente.
6:00PM llego a la casa ya en low battery. La energía se acaba cuando caminas con un niño de 21 meses por todo un centro comercial haciendo diligencias. Pero el descanso aun no llega, toca hacer la cena, bañarlos, recoger las cosas para el día siguiente, los dientes, remedios, cuentos y finalmente dormir.
Ya va, pero hay algo todavía que hacer. Resulta que no soy solo madre, también soy esposa e hija. Mientras hago algunas cosas de la faena de la noche hablo con mis padres para ver cómo están, y cuando los niños ya se durmieron me toca mi otra tarea: ser esposa.
Nada más de escribirlo ya estoy cansada, las 9:00PM para mi es la hora final, si piensas que es el momento para ver una serie, pues resulta que más puede el sueño que el final de Good Wife, o cualquier serie que estemos viendo.
La verdad nadie conoce de cerca el cansancio de un día duro de trabajo hasta que no es madre.


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