Como todos los domingos vamos llegando a casa de mi mamá, y en lo que vamos entrando al edificio Guille me dice: Mamá, ¿por qué ya no vives con tu mamá? Esas preguntas que tienes que buscarle la vuelta para que un niño de 5 años entienda. Bueno, Guille porque me casé con papá y cuando uno se casa tiene su propia casa.

Se queda pensando y me dice, pero entonces ¿abandonaste a tu mamá por vivir con papá? Más difícil me la puso. Bueno, Guille eso pasa cuando uno crece y pues la vida siempre hace que uno busque su propio hogar.

Me mira y me dice: Sabes mamá, yo nunca te voy a abandonar, yo viviré contigo siempre, porque no quiero que estés sola y lejos de mi, así que estaré contigo siempre. Creo que de mi salían corazones de lo bello de esa frase, y aunque sé que eso lo dice ahora, y más adelante la vida hará lo propio, es hermoso pensar que él me quiere al infinito y más allá.

Así como esta historia hay tantos días en los que sin ton ni son Guille me dice: Mamá, quiero decirte algo, dime Guille, TE QUIERO MUCHO.

Creo que lo más bello de ser mamá es poder tener esos momentos en los que sabes que eres todo para alguien, y que no importa si crecen sabes que siempre estarás en su corazón.

 

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