De vuelta a INCAE: Recordar es vivir


Hace ya poco más de 10 años que viví en Costa Rica, una de las experiencias que más ha marcado mi vida en todos los sentidos. Estudiar en INCAE Business School fue no sólo un reto profesional sino también personal. Estar lejos de mi familia y además estudiar algo para lo que definitivamente no nací eran dos retos muy importantes.

Pero todo eso marcó mi vida de manera positiva, me hizo más fuerte, me permitió conocer que los límites te los pones tu mismo, que la tristeza de la separación se pasan más fácil con amigos que te apoyan, que sólo vale confiar en ti para seguir adelante.

Un día antes de la graduación ya con mis padres en Costa Rica, pude vivir el reencuentro de mi papá con amigos de un curso que hizo en Israel hace cualquier cantidad de años. Ellos tenían cerca de 40 años sin verse, y esa reunión fue como si no hubiese pasado el tiempo. Los recuerdos, chistes, anécdotas, sus caras de felicidad me hicieron pensar yo quiero vivir eso.

Ese día me dije: Cuando haya una reunión de INCAE definitivamente voy a ir. Y así hice, apenas dijeron que teníamos fecha para el aniversario me puse en funciones. Le dije a Carlos yo voy a ir, no sé cómo vamos a hacer pero me voy a mi aniversario.

Regresar a INCAE me hizo despertar tantos recuerdos que aunque estaban ahí, ya habían pasado casi al olvido. Ver el campus desde otro punto de vista, definitivamente es maravilloso. Recordar los trasnochos, los CAEs, las casitas, lo bonito que es mi alma mater, todo eso que te trae la nostalgia de esos tiempos maravillosos, aunque en ese momento pensaras que no eran tan así.

Mis compañeros de promoción estaban como si el reloj se hubiese parado en el tiempo, eran los mismos sólo que con 10 años más. Todos centrados, muchos con familia, hijos, proyectos. Con la alegría de ver a quienes siempre estarán en tu vida.

Tal vez tuvimos muchas expectativas al vernos, a pesar de que todos queríamos revivir aquellas fiestas y desmadres que pasamos, ya no somos los mismos de hace 10 años. Ya las 10:00PM era demasiado pedir para muchos. Para quienes somos padres dormir un poco más era una bendición que también se permitía en el aniversario.

Pero ahí estábamos, como el grupo que éramos, resistiendo algunos otros no tanto. Venciendo el cansancio, pero disfrutando volver a estar en nuestro querido campus. Ya las historias de nuestras vidas tenían más sentido, ya los recuerdos del sacrificio de hacer los casos hasta la madrugada habían dado sus frutos.

Vernos desde otro ángulo, ya muchos siendo padres, dándonos consejos de cómo abordar ciertas situaciones con los hijos. De los proyectos que queremos hacer en los próximos meses. De verdad que esa promesa que me hice aquel día antes de la graduación fue tal cual como lo había pensado, y seguiré repitiéndola cuántas oportunidades me dé la vida para hacerlo.

Se les quiere MAE 47

 

 

Deja un comentario