Venezuela: La versión presente de un modelo utópico pero inservible


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Hace ya más de un siglo que filósofos importados crearon un manual utópico de una política, que en papel parece maravillosa, pero que en la práctica define la miseria del pueblo que lo implementa. Son muchos países los que la han probado, sin tener el éxito de lograr el objetivo último que es una sociedad igualitaria.

A pesar de todas esas experiencias pasadas, y como dicen muchos padres “muchacho no aprende en cabeza ajena”. Venezuela emprendió el camino del tan utópico socialismo. Hace más de 15 años que el país viene viviendo de a poco lo que tan maravilloso “texto” señala, lograr una sociedad de iguales. Pero ¿cómo se logra eso?

La receta es fácil para el socialismo, resulta que todo aquel que tiene su vida entera trabajando por sacar adelante a su familia, y que ha logrado obtener con el sudor de su frente una cantidad de bienes, es el culpable de que otros que básicamente viven de la “caridad” no tengan lo que él ha logrado. Y es por ello que debe pagar por su mayor delito: trabajar para superarse en la vida.

La teoría dice que la sociedad debe ser igual. Sí, bajando a todo aquel que haya logrado surgir al punto de quedarse sin nada, para así sentir en carne propia lo que el vago no ha podido lograr. El problema no solo radica aquí, sino que aquellos que tanto profesan la “igualdad” son los que mayor poder tienen y por supuesto quienes acumulan la mayor fortuna dentro del reino utópico del socialismo.

Venezuela está llegando al punto en donde, a la fuerza, todos debemos vivir, no sólo a expensas del gobierno, sino que igualitariamente caer en el foso común donde la muerte ronda nuestros cuerpos y la violencia es lo normal dentro del proceso. En aquel foso donde la oscuridad es lo único que vemos, porque el aire que nos rodea no nos deja ser libre y disfrutar de lo que Dios en nuestra creación nos regaló: el libre albedrío.

Sin ánimos de igualar la opinión de los economistas y estudiosos de la sociología, pero sí de expresar lo que pienso, es necesario aclarar que para lograr una sociedad igualitaria debemos entender que:
• La economía es un sistema que funciona balanceando los diferentes factores que la componen, para así lograr que los ciudadanos puedan tener la oportunidad de trabajar y superarse en un territorio que les brinde diferentes opciones y una calidad de vida aceptable.
• Superarse viene de la acción de escalar posiciones dentro de aquellos escalafones que cada uno se trace en su vida. Esto, en su versión más simple, implica, que debes esforzarte por llegar a tu meta, y no pretender quitarle a los demás algo para lograr tus objetivos. (Aunque algunos lo usan de manera contraria, los valores deben imperar)
• Es de humanos lograr objetivos. Por qué alguien tendría que fijarte el tuyo, para que según “él” seas “más feliz e igual”. ¿Acaso lo han hecho tus padres? ¿Acaso lo ha hecho tu pareja? ¿Tendría entonces que hacerlo un gobierno?
• Un concepto importante es el ganar-ganar. ¿Qué más igual que eso? Si yo gano, tú ganas. En la medida en que la sociedad lo implementa, todos los ciclos se complementan de la mejor manera para que la igualdad nazca y se mantenga.

En conclusión, sólo quiero expresar mi desacuerdo con todas las medidas que ha tomado el gobierno en las últimas semanas, no sólo porque no son la solución adecuada para superar la crisis, sino porque estamos llegando al punto de enfrentar venezolanos contra venezolanos.

Mis valores no me permiten ver más allá del trabajo duro para lograr mis metas. El facilismo para mi es el peor mal que puede tener un país. Lo triste es ver que en donde nací esté dividido en dos partes: una que ha caído lamentablemente en el círculo vicioso de la corrupción y del dinero fácil, y la otra que todos los días se para antes del amanecer para trabajar por conseguir lo que ellos quieren: calidad de vida.

Ojalá más pronto que tarde, la situación mejore.

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