Sé que andaba perdida y que tenía tiempo que no escribía, pero aquí vuelvo. Los últimos meses han sido fuertes, he pasado momentos difíciles y de mucha preocupación pero todo gracias a Dios está mucho mejor y seguirá mejorando. Son estos momentos los que nos hacen reflexionar y darnos cuenta de muchas cosas, sobre ello quiero contarles.
¿Aprendí? Sí y mucho!
Dicen que nadie aprende en cabeza ajena, sin embargo tal vez si me leen les doy un poquito de ideas de lo que debemos tomar en cuenta. Hace más de un mes que recibí una llamada que me impactó tanto que pensé que colapsaría, no hice más que llorar y pensar en todo. Pero luego me dije, por qué haces eso, si TODO estará bien, y fue cuando entendí que estamos en este mundo para enfrentar los obstáculos que Dios nos pone y no para lamentarnos de ellos.
Esas pruebas que se nos presentan son las que nos hacen CREER en que si tienes FE en DIOS, Él te dará la voluntad que necesitas para superar todo en este mundo. Y así fue, nos dimos cuenta que fue todo un milagro, el haber conocido la noticia en ese momento, en que las soluciones estaban a la vuelta de la esquina y que sólo habría que dejar pasar un tiempo para que todo volviera a la normalidad.
Aprendí a utilizar mi fortaleza interna y regalársela a quién la necesita, y lo importante que es dar la mano en el momento en que más lo necesita, en valorar un beso y un abrazo en ese instante en que te hace falta. En que el ánimo no está sólo en las palabras sino en los gestos, y que darías cualquier cosa por darle a esa persona TODO.
También entendí que un amigo no es el que está siempre contigo, sino aquel que le interesa tu bienestar y está ahí en los momentos que más lo necesitas para darte ánimo. Me di cuenta que a pesar de que puede haber pasado mucho tiempo y muchas cosas entre una persona y tú, siempre existirá el cariño que permite unir a dos personas en los momentos difíciles. Comprendí que la vida no se hace de guardar rencores ni recuerdos malos, sino de vivir un presente compartiendo y un futuro de buenas intenciones y cariño.
¿Qué de bueno trajo todo esto? Definitivamente para todos nosotros la prueba representó UNIÓN FAMILIAR y sobre todo FE en que unidos todo lo podemos superar y que como dice el dicho después de la tormenta llega la calma, y con ella vienen esos momentos en los que definitivamente sabemos que todo va a estar mejor.
Nos caemos para levantarnos fortalecidos, porque de eso se trata la vida. Quiero a agradecerles a todos quienes estuvieron ahí conmigo y con mi familia para darnos apoyo y ánimo, y darle GRACIAS a DIOS por permitirnos aprender de toda esta experiencia.


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