Definitivamente por ahí dicen que uno debe vivir la vida con intensidad, ya que es una sola y no hay segunda vuelta. Sin embargo, a veces pensamos que por eso debemos exigirnos tanto que al final quedamos exhaustos de tanto correr. Obviamente, y como todo, debemos tener algunos límites y si no nos lo ponemos nosotros seguramente nuestro cuerpo lo hará.
He visto como hay gente que vive en un estrés profundo por su trabajo, y cómo eso llega a afectar sus vidas en el aspecto personal. Se enferman, pelean con su gente, se aíslan del mundo en el que viven y todo por un reconocimiento que tal vez nunca llega o que llega pero dura tan poco que ni siquiera lo disfrutas.
Y pues te preguntas: Realmente vale la pena hacer tanto esfuerzo por algo que al final no durará para siempre. Porque ciertamente, de algo estamos seguros en esta vida y es que nuestra familia y amigos son quienes estarán ahí con nosotros todo el tiempo o la mayor parte de él.
Pienso que debemos luchar por nuestros sueños y pasiones, darles todo el tiempo necesario para que se cumplan a cabalidad. Sin embargo, no hay nada más rico que poder compartir con quienes te aprecian tus logros y sueños, pero si te aíslas y vives tu mundo alienado por tu trabajo hacia tu sueño no disfrutarás al máximo tu vida.
Siempre he pensado que en la vida todo es un equilibrio, es decir, si vas a comer no puedes hacerlo todo a la vez, si vas a trabajar no todo tu tiempo puede ser para eso, si vas a pasar tiempo libre en algún momento vendrán las responsabilidades, y así sucesivamente. Pero, como siempre hay un pero, muchas veces lo que uno piensa como criterio de vida, no necesariamente lo haces.
Como ustedes saben soy fanática del tenis y del ejercicio, y es una de mis pasiones poder mejorar y hacer de esto un estilo de vida para mi, pero mi intensidad llegó al límite de la lesión, y tuve que parar. Ahí aprendí que mi cuerpo tiene límites y que también se estresa así como si fuera trabajo o problemas personales.
Bueno, son aprendizajes que todos tenemos en la vida, y como dice el dicho “bueno es cilantro pero no tanto”. Así que vivamos al máximo, hagamos lo que siempre deseamos y soñamos, trabajemos si, pero en un 60% el resto dedícalo a tu familia o tu vida personal, y acuérdate que los límites no implican barreras a nuestros sueños sino un tiempo extra para lograr cumplir con todo lo que queremos.
Vive intensamente y nunca reniegues de lo que Dios nos ha dado: Nuestra Vida!

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