Recuerdo cuando estaba adolescente que algunas personas me decían: ¡Oye! ¿Tú juegas tenis? Y yo les decía no para nada, ese juego me parece de lo más aburrido. Pero como las cosas cambian, y como dice el dicho la lengua es el castigo del cuerpo ahora soy la fanática número uno del tenis.
De donde viene el tenis, su historia se remonta al siglo XVIII y se considera como su creador a Walter Clopton Wingfield. En primera instancia se llamó “Sphairistike”, que luego fue sustituido por “lawn-tennis” y en su versión moderna Tenis. Fue difundido en el mundo entero por los ingleses, y fue catalogado como el deporte de la aristocracia, pero luego se fue extendiendo por todas las clases sin ninguna distinción.
En mi caso, nada de aristocracia me remonta al deporte. Hace ya unos 2 años que mi esposo y yo nos metimos en clases de tenis, todo pensando en que era un buen ejercicio y que la idea era aprender. Al principio era muy frustrante darle a la pelota y jugar en la cancha de al lado, pero luego empiezas a entender qué tienes que hacer y qué no, a darte cuenta de tus destrezas y ahí es donde le agarras
el gusto.
Para mi es muy gracioso que fui la primera de mi grupo de amigos que se metió en las clases, y moría por mis clases (bueno… todavía muero). Y siempre contaba mis hazañas, y la gente me decía Dios! Pero que fiebre la tuya!. Como dije al principio es mejor quedarse calladito, porque los que hace un tiempo me decían eso ahora tienen la misma fiebre que yo.
Pero lo mejor de la fiebre es cuando empiezas a jugar torneos, y te das cuenta que vas avanzando en tus habilidades para ganar puntos. Y empiezas a entrenar, y dices voy a ser la mejor y tu espíritu de competitividad se pone al máximo. Es más es tanto el espíritu deportista que organicé mi propio torneo de tenis en la empresa con otras chicas de la oficina, nos fue genial y la verdad nos divertimos mucho.
Como algunos de ustedes sabrán yo soy fanática de las calorías y de los ejercicios al aire libre, y como muchas cosas me tomo en serio eso de entrenar. Pues tomé mi reloj de deporte y me puse a contar cuántos kilómetros y calorías hacía en una sesión de 2 horas de tenis, y aunque ustedes no lo crean fueron 5.5 Km y casi 1.000 calorías quemadas ese día. Así que si quieren meterse en la onda de los ejercicios les cuento que mi adorado deporte es muy eficiente a la hora de rebajar unos kilitos.
Ojala que muchos mis amigos y compañeros que lean esta nota se unan a la nota del tenis y si no les gusta, pues no importa únanse al deporte que más les llame la atención pero no olviden nunca de mantenerse activos y hacer ejercicio.
Ejercicio es salud!

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